[Columna LIdG] El buen salvaje

01diagonal210IÑIGO ARZA / Periódico Diagonal

Lo más excitante de cualquier proyecto en el que me haya visto embarcado, sea personal o social, es el comienzo. En el comienzo todo es posible, todo está por decidir, no hay puertas cerradas. En esos primeros momentos el idealismo es total, la pureza se mantiene, la idea inicial romántica no ha sido tentada por ninguna perversidad. Me gusta imaginar que así fueron los comienzos en todos los clubs de fútbol: estando a un metro de los jugadores, hablándoles directamente, cruzándotelos por la calle o compartiendo cervezas en los bares. Leer más de esta entrada

[Columna LIdG] Benévolos

01diagonal200IÑIGO ARZA / Periódico Diagonal

Cierra los ojos y disfruta del espectáculo; el nuevo invento es el AS Mónaco. Un oligarca ruso ha decidido invertir parte de su fortuna en el equipo monegasco para ponerlo en la élite, no sólo francesa, sino incluso europea y mundial. Falcao o James Rodríguez son algunas de las superestrellas mundiales que ya se dan por fichadas para el nuevo proyecto faraónico, y el lugar elegido no podía ser más adecuado, claro. ¿De dónde sale ese dinero? Je, ésa es la pregunta que nadie quiere hacerse. Cierra los ojos y disfruta del espectáculo, ¿o es que acaso no compras tus pantalones made in Bangladesh en el Zara?

El complejo de la mujer del mafioso comienza a extenderse peligrosamente: “Te doy todo este dinero para que te compres jugadores bonitos, ¿qué más te da de dónde venga el dinero?”. Leer más de esta entrada

[Columna LIdG] El tribunero

IÑIGO ARZA / Periódico Diagonal

01diagonal206Una persona puede ir al fútbol Domingo tras Domingo, durante 50 años, y seguir sin tener ni idea de lo que está viendo. Para entendernos, el tribunero es ese aficionado que cuando un jugador tiene el balón cerca del área, le grita: “pero ¡Tira! ¡Tiraaaa! ¡Tiraaaaaaa!”, y acto seguido, cuando el balón se va alto, le espeta un “¡Pero para qué tiras!”. O también a la inversa, claro; 89 minutos criticando a un jugador de su equipo, y cuando marca el gol de la victoria, lo celebra diciendo “¡si ya os lo decía yo!” El tribunerismo existe también en la vida extradeportiva. Hace unos años el tribunero de la calle era ese que te decía: “pero no seas tonto, vete a por la hipoteca, que pierdes dinero”, y hoy no se le caen los anillos en decir: “y si no pueden pagarlo para qué se meten, ¿eh?” Hoy se ha reciclado, y siguiendo el ruido de los medios una vez más, te da la solución: “pero no seas tonto, ¡pide un crédito y emprende!”. Leer más de esta entrada

El Mirandés condenado (y mis sueños con ellos)

CD-MirandésNunca he estado en Miranda de Ebro, apenas conozco a un par de personas de allí, y hasta hace poco no sabía nada del CD Mirandés; sin embargo, me siento increíblemente cercano a sus aficionados.

Desde hace unos años llevo trabajando desinteresadamente en un club de fútbol, el Unión Club Ceares: segar, poner ladrillos, pintar, pegar carteles… infinidad de horas, infinidad de tareas (unas más gratas que otras). No estoy solo, claro; junto a mi hay decenas de personas echando una mano, devolviendo la vida a un club que apenas tenía masa social y estaba abocado a la desaparición. Leer más de esta entrada

Manolo Preciado y otros de los nuestros

estatuapreciado

Edgeley Park, Stockport (Manchester), mitad de temporada: Jimmy Gannon, exjugador y leyenda del equipo local mantiene a su equipo bordeando los puestos de descenso; los rumores de cese recorren la ciudad. Tras una nueva derrota, y mientras la grada corea en su honor el “Jimmy Gannon blue&white army”, el máximo accionista le cesa. El equipo terminaría bajando y sumido en una crisis institucional histórica.

El Molinón, Gijón, final de la primera vuelta: tras convertirse en el héroe de toda una ciudad, Manolo Preciado tiene al Sporting funambulando entre los puestos de descenso y la salvación. Tras semanas de rumores, y mientras aparecen pancartas de apoyo y cánticos a su favor, finalmente es cesado dejando al equipo a solo 3 puntos de la salvación. El equipo terminaría bajando y sumido en una crisis institucional histórica.

Un entrenador llega a un equipo, no cumple con el objetivo marcado, y es cesado. Hasta ahí normal, o al menos, habitual. La sorpresa viene cuando, pese a ello, la afición se moviliza para que la directiva no le eche. Algo falla, ¿por qué lo hacen entonces, si el fútbol trata de ganar, o al menos, de lograr un objetivo deportivo? Hay muchos factores: la desigual relación recursos-objetivo, el derecho (ganado a pulso) a que confíen en uno, la prisas y la ambición inmediata como cáncer del fútbol… pero en el fondo de todo esto existe algo más intangible e idealista, una especie de resistencia a la mercantilización y modernización del fútbol: Leer más de esta entrada

“Quiero que me devuelvan mi equipo y no pienso poner un solo céntimo para ello”

tequierosportingodiotodoloqueterodea1. De cómo los clubs de fútbol de la LFP fueron expropiados a sus dueños por las deudas generadas

En 1992 los clubs de fútbol, es decir, asociaciones democráticas sin ánimo de lucro, fueron expropiadas a sus socios. Al Gobierno socialista se le ocurrió que como los clubs acumulaban deudas había que obligarles a cambiar su estructura y mercantilizar su gestión, para así, decían, evitar la quiebra del fútbol profesional.

Bien, aceptemos su premisa: si hace 21 años se expropiaron sin indemnización los equipos de fútbol de la LFP a sus legítimos dueños por acumular una deuda de 172 millones de euros en total, ¿por qué no se hace lo mismo hoy con una deuda global de 5.000 millones? Leer más de esta entrada

Los 10 mandamientos de Duncan Ewart

IrvineWelshGlueDuncan Ewart es un obrero metalúrgico de Edimburgo, hincha del Kilmarnock (el equipo de su pueblo de origen), y con unos férreos principios morales forjados en el compañerismo de la fábrica y el sindicato. Los tories aún no les habían podido convencer de que sus costumbres socializadoras eran algo del pasado, mierda del populacho, y de que ahora tenían que aspirar todos a ser ricos, tener grandes coches, ser empresarios, y demás.

Seguramente porque ya veía venir eso, el bueno de Duncan, al ver a su hijo Carl creciendo en otra situación, con la cultura social de la clase trabajadora arrinconada por el individualismo, con los sindicatos destrozados y las privatizaciones de Margareth Thatcher hundiendo tanto económica como culturalmente a los trabajadores británicos, le dejó estos 10 mandamientos para que a pesar de todo no se olvidase de dónde venía, aunque el resto sí lo hiciese Leer más de esta entrada