Extracto de “Éxtasis” de Irvine Welsh

[Una pequeña introducción a cargo de Txema para comprender este pasaje socio-futbolero de la novela “Éxtasis” y la situación que viven sus protagonistas]

Heather es la mujer de Hugh, pero está a punto de dejarle. Cuando conoció a Hugh en la universidad, era un estudiante comprometido con la liberación de los trabajadores de los horrores del capitalismo. Pasó a ser un licenciado en paro que luchaba por mantener los empleos de los trabajadores pero cambiando el sistema. Después fue un empleado del-primer-peldaño-del-escalafón comprometido con defender y mejorar los servicios a los que tienen derecho los trabajadores, hasta convertirse al final en “Gestor del Sector Privado Hugh”, que luchaba por maximizar los beneficios mediante el aumento de la eficacia, la gestión de recursos y la expansión hacia nuevos mercados: Leer más de esta entrada

Fútbol zapatista: Cuando rueda el balón en Chiapas.

Mujeres zapatistas jugando a fútbol.

El fútbol es el deporte más popular en los territorios zapatistas. Allí tanto hombres como mujeres disfrutan dando patadas al balón aunque no tengan ningún campo de fútbol. Que este relato futbolístico-literario del Subcomandante Marcos y la siguiente serie de imágenes y fotografías sirvan para hacernos una idea de esa pasión por el balompié que tienen los zapatistas. Leer más de esta entrada

Fiebre en las gradas: Swindon Town – Arsenal (en Wembley)

Los nervios que tenía antes de cada partido eran siempre así, aunque no nos jugásemos nada. En aquella temporada, el Arsenal había perdido toda opción al título de Liga allá por noviembre, algo más tarde que de costumbre; esto supuso que dentro del desarrollo global de los acontecimientos ya no tenía prácticamente ninguna importancia que ganaran o perdiesen los partidos que fui a ver. A mí, en cambio, me importaba hasta la exasperación. En estas primeras fases, mi relación con el Arsenal era de naturaleza totalmente personal: el equipo no existía más que cuando yo estaba en el estadio (no recuerdo que me sintiera especialmente hundido a raíz de los pésimos resultados en campo contrario). Por lo que a mí se refería, si ganasen los partidos que yo viera en directo por 5-0 y perdieran todos los demás por 10-0, la temporada habría sido espléndida, probablemente conmemorada con un viaje del equipo en pleno, en un autobús abierto, para recorrer la M4 con el único propósito de venir a saludarme. Leer más de esta entrada

Extractos de “Las pesadillas del marabú” de Irvine Welsh

(…) Cuando era un chaval hacía las cosas normales que hacían los chavales del barrio: jugar al furbo y a japoneses y comandos, enredar con las bicis, capturar abejas, andar aburriéndome por las escaleras, zurrar a los chavales más pequeños / más débiles, ser zurrado por los chavales más grandes / más fuertes. A los nueve años la policía me acusó formalmente de jugar al fútbol en la calle. Estábamos dándole de patadas a un balón en una parcela con césped al lado de la manzana de pisos en la que vivíamos. No había colocada ninguna señal de PROHIBIDO JUGAR AL FÚTBOL, pero deberíamos haber sabido, incluso a esa edad, que puesto que el barrio era un campo de concentración para pobres, aquello, como todo lo demás, estaba prohibido. Leer más de esta entrada

Hoy tu tiempo es real, por Mario Benedetti

Aquellos viejos tiempos del fútbol en España,
cuando un pase genial de Di Stéfano a Puskas
borraba de un plumazo todos tus sinsabores
de niño solitario, bulímico y neurótico Leer más de esta entrada

El fútbol a sol y sombra: “El hincha”

Eduardo Galeano

El hincha

Una vez por semana, el hincha huye de su casa y acude al estadio.

Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpentinas y el papel picado: la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles batiéndose a duelo contra los demonios de turno.

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España-Irlanda del Norte en “Media vuelta de vida” de Carlos Peramo

El partido dio comienzo y el bar estalló en júbilo cuando Butragueño logró el primer gol en el minuto uno de juego, el asunto se nos ponía de cara y empezamos todos a animar con más ímpetu, a insultar según tocara a los irlandeses o al árbitro, y en el minuto dieciocho cantamos el gol de Julio Salinas como si estuviésemos en la tribuna del estadio Tres de Marzo, en Zapopan, en lugar de apiñados allí en el bar con la cabeza levantada hacia el televisor, envueltos en humo y bebiendo cerveza. Leer más de esta entrada