Ciares meets Stockport: Crónica de un viaje improvisado

Crónica de Patxi para LIdG (aunque no me pude resistir a añadir algunas anécdotas, las marco como “citas”.)

Sábado 11 de febrero, alrededor de las 12:30 Pub Shakespeare, centro de Manchester.

Lo habíamos conseguido. Tras un viaje prácticamente sin planear desde Xixón, nuestro único objetivo era ver un partido de fútbol y creíamos haber encontrado uno después de una auténtica odisea que reproduciré a continuación.

Cabe decir que gran parte de nuestras retorcidas mentes está ocupada por el fútbol. Decir también en nuestro favor que no es un fútbol normal (al menos lo que la mayoría de la gente entiende por “fútbol”). Nos gusta el fútbol de verdad. Nos encanta disfrutar de un partido de pie, si es bebiéndonos una cerveza mucho mejor. Nos gusta el barro, el olor a césped húmedo y cantar. Nos gusta estar apretados y seguir a nuestro equipo a donde vaya. Defendemos a muerte una serie de valores que desgraciadamente no encajan en el fútbol actual, al menos en el fútbol mediático y comercial. Odiamos pues el fútbol moderno.

Habíamos llegado a Manchester el viernes. Hay que decir que en Manchester no hace calor en febrero y suele nevar y helar. No las teníamos todas con nosotros de que se fuera a celebrar el partido que pretendíamos ver: FC United of Manchester – Burscough FC en el campo del primero, Gigg Lane. Simpatizamos con el FCUM por los valores que defienden, separándose del equipo de sus amores, el Manchester United, debido a la deriva que este siguió a partir de la adquisición del club por parte del magnate estadounidense Avram Glazer.

Efectivamente el club confirmaba la suspensión del encuentro el sábado por la mañana y esto se convertía en verdadero problema. Estábamos en Manchester y queríamos ver fútbol humilde inglés (ni qué decir tiene que es el que más nos gusta porque es el que más puramente se conserva). Así que nuestro fanatismo nos llevó a comprar un mapa de Inglaterra e ir pueblo por pueblo de Manchester y alrededores comprobando clubes que jugasen ese día en casa, por supuesto de categorías bajas.

Ahora vengo. – La pinta recién pedida sobre la mesa y uno de los ciaristas sale del pub con destino incierto. Los otros dos nos miramos, pero tampoco nos sorprende, las historias que acompañan al Ciares siempre son bastante surrealistas, así que levantamos la pinta y le damos un trago.

Media hora despúes reaparece el tercero el discordia. Saca de una bolsa un mapa y un boli. Sin hacer preguntas extendemos el mapa sobre la mesa:

Venga, y ahora a mirar pueblo por pueblo cuáles tienen equipo y a ver si alguno de los partidos no está suspendido.

Nos acercamos a la jukebox: Madness, The Smiths, The Specials, Business… Necesitamos una buena banda sonora para tan ardua tarea. Y por supuesto una nueva ronda de “bitter”, el gran descubrimiento del viaje. Son las 12:30, los parroquianos habituales están desconcertados, y el wifi local echa humo con nuestra búsqueda obsesiva.

Es cierto que ese día se jugaba en Old Trafford el United – Liverpool y que podría ser una gran ocasión para disfrutar del partido en un más que ambientado pub, junto a los hinchas locales, pero teníamos hambre de grada. Tras un montón de chascos y después de comprobar que todos los clubes de los alrededores o jugaban fuera o se habían suspendido por la adversa climatología se nos iluminaron las caras al comprobar que el Stockport County, al que ya le habíamos echado el ojo pero rozaba la suspensión, habían decidido seguir adelante con el partido.

Lo único que sabíamos de este equipo era que George Best había jugado 3 partidos y había marcado 2 goles tras abandonar el United después de 11 años en el club red. Tras investigar un poco, supimos que Stockport estaba a apenas 10 minutos en tren de donde nos encontrábamos, que jugaba en la quinta división inglesa y que ese día lo hacía contra el Newport. Todo apuntaba a que iba a ser un gran día.

Nos bajamos del tren media hora antes del partido y tiramos para Edgeley Park, siguiendo a la gente que tenía pinta de ir a ver el partido. Mientras íbamos por la calle, ya cerca del campo, a un grupo de hinchas del County le llamó la atención ver a tres tíos que llevaban bufandas del U.C. Ciares en vez de la del Stockport y que encima hablaban raro, era evidentemente que eso no solía pasar en su pueblo. En seguida se nos acercó uno de ellos y nos preguntó amigablemente si íbamos al fútbol y que de dónde éramos. Les explicamos y en seguida hicimos buenas migas porque seguramente les hacía gracia todo aquello.

Sorry but… ¿What are you doing here? – La pregunta no era amenazante ni mucho menos, el joven inglés nos la hizo con una sonrisa en la boca y una cara de sorpresa bastante lógica. Tres personas hablando en castellano, con bufandas rojas, dirigiéndose a ver un partido más de 5ª División visiblemente emocionados.

Nos costó explicárselo, y probablemente no lo entendió. No le culpamos.

Llegamos con ellos a las taquillas y nos dijeron que pilláramos tickets para el Cheadle End, el fondo donde la mayoría de la gente se ponía, guiándonos hacia donde teníamos que ponernos a ver el partido. Ya en posiciones, vimos que todo era perfecto y nos dispusimos a disfrutar del partido y los cánticos de la Blue Army, hinchada local.

Al poco tiempo de empezar el partido, el Stockport se adelantaba en el marcador y la gente se venía arriba. El fútbol practicado por el equipo no era una maravilla, cosa que hacía más entrañable el panorama y, si acaso, más entretenido. Así llegaban al descanso y nosotros nos bajamos al bar del club a tomar unas pintas y comer algo. Llegamos con retraso a la grada y nos encontramos con que el Newport había empatado. Hablando con nuestros compañeros de partido averiguamos algunas cosas: el equipo había sido dirigido por los socios 4 temporadas seguidas, en las cuales no les había ido nada bien ya que cosecharon dos descensos para pasar a estar otra vez en manos privadas, eso sí, conservando los socios más del 6% de la propiedad del club, hecho no muy común en Inglaterra. A los pocos minutos, se adelantaba otra vez el equipo local con un golazo de falta. Pasaban los minutos y el partido tocaba a su fin cuando el Newport empataba tras una cagada de la defensa del County. La gente, pese al amargo final, siguió animando varios minutos tras el pitido final al equipo y, especialmente, al manager Jimmy Gannon, muy querido en Stockport.

Tras salir de Edgeley Park, nos dirigimos, guiados por nuestros amigos, al pub de los Hatters (nombre de los seguidores del stockport), “The Armoury”. Allí, rodeados de hinchas, hablamos con gran parte de ellos, dando cuenta de nuestro pésimo inglés. Un grupo de forofos, de los más veteranos del pub, nos pidió que entonásemos algún cántico de nuestro club y así fue, desatando en el local (hasta entonces habían estado bastante calmados los ánimos) un ambiente de grada que continuó toda la tarde-noche con todo tipo de himnos e incluso alguna “coreografía” (bastante sencilla) que nos dejó un más que grato sabor de boca, yéndonos del pueblo con un nuevo club al que animar, querer y del que hablar, el Stockport County FC.

¿Javio Moureno? ¿Jounatas Vale? ¿Fegnando Ieuro? – El que hablaba era un joven seguidor hatter, cuya camiseta de “Ketamina” ya hacía preveer que era peculiar. Resulta que el tipo estaba realmente enganchado al FIFA, y conocía nombres de futbolistas españoles que ni siquiera nosotros sabíamos. Nos tuvo media hora recitando nombres y nosotros intentando adivinar a quién se refería con esa pronunciación de Manchester, en la cual tienden a comerse la parte final de cada palabra.

Y junto a él un joven skin, indignado porque en su viaje a Málaga de hace unos años un taxista le llamó racista por sus pintas. Un sexagenario que conocía 4 palabras en castellano por sus vacaciones en el levante y estaba empeñado en intentar utilizarlas con nosotros. Un veterano hincha que insistía en que le tradujésemos canciones de su equipo porque le hace gracia como sonaba en castellano. Un grupo de viejos hatters que estaba apostado al final del bar y que tenían pintas de haber sido hooligans 30 años atrás. Otro que mandó callar a todo el bar y después nos animó a cantar alguna de nuestras canciones. Otros que se ofrecieron a cambiarnos la bufanda del Ciares por una del Stockport. Un figura que coleccionaba carnets de distintos países y se llevó alguno español. Unos cuantos que se quedaron de piedra al ver el símbolo de northern soul en nuestras bufandas y que nos contaban batallitas de cómo escuchaban esa música de jóvenes…

La gente de The Armoury, como si de una película de Ken Loach o una novela de Irvine Welsh se tratase, allí estaban todos, celebrando que estaban allí un finde más, gente de 20 y de 60 años, con sus bufandas al cuello, cantando sus canciones de toda la vida, y tratando a 3 forasteros como uno más. Como dice la principal canción del Stockport County y que no pararon de cantar tanto en su campo como en el pub:

We are everything in football,
That people say is sad and wrong,
But when we go to Edgeley Park,
We will sing our County song,
We will raise our voice in cho-orus
As we did in times before,
And at Edgeley Park the greatest pride,
Is the scarf my father wore.


9 Responses to Ciares meets Stockport: Crónica de un viaje improvisado

  1. paparracho says:

    Tuvisteis que pasarlo genial! Vaya envidia… lo que me llama la atención es que unos putis con largo historial pendenciero como vosotros no conocierais aún la mejor cerveza del mundo: la bitter!

  2. Iñigo A.R. says:

    Yo solo conocía la John Smith, que la tienen en muy pocos sitios, pero no conocía el concepto “bitter”, allí igual probamos 10 diferentes, cada bar tenía la suya! Por cierto, ¿Ya has visto que os he mangado el formato del artículo no? jeje

  3. joer que gran historia!!!!!

  4. Muy grande la historia, vaya que sí!

  5. Txema says:

    Muy bueno jajaja se me ha hecho corto y todo, queremos más!

  6. Keano says:

    cómo escribe el tio este, qué pluma

  7. Gontxo says:

    Grandisima hazaña! Bravo!

  8. Iñigo A.R. says:

    La verdad es que leída, la historia es aún más curiosa y surrealista. La nieve y una serie de casualidades nos llevaron a pasar un día inolvidable. A ver si alguno de los otros implicados se anima a contar alguna anécdota más a modo de bonus track, que tuvimos situaciones curiosas para aburrir.

  9. Aquí uno que hizo algo por el estilo de surrealista pero un poco más al sur de Manchester, hasta Alfreton. Eso sí, de la misma división, quinta inglesa.

    El inframundo del fútbol inglés ENAMORA.

    http://www.alfretontownfc.com/news/reds-welcome-spanish-fan-1291.htm

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