Soberanía alienada

IÑIGO A. R. / Periódico Diagonal

Y el capitalismo financiero llegó al fútbol. En realidad ya había llegado hace años, pero con el aterrizaje en España de los fondos de inversión ha alcanzado su máxima expresión. Estos fondos son empresas dedicadas a comprar derechos de futbolistas, pero no para traspasarlos en ese momento, si no para dejarlos en su propio equipo el tiempo necesario para que se revaloricen y, entonces sí, obtener una plusvalía con su venta. Mientras más joven sea el prometedor futbolista, menor será su valor, más margen de mejora tendrá, y también más margen de beneficio. La especulación de toda la vida, sí, pero el fútbol tiene peculiaridades. Una de ellas es la contradicción propia de las Sociedades Anónimas Deportivas: en un lado, unos aficionados convertidos en consumidores sin poder de decisión, que aspiran a ver algún día a esos jóvenes dándoles éxitos deportivos; en el otro, los dueños de la SAD, cuyos objetivos entienden de euros y no de goles.

La soberanía del fútbol nos la robaron hace tiempo, el problema ya existía, pero con estos fondos de inversión el secuestro del fútbol da un paso más. Tomemos como ejemplo a Doyen Group (un fondo de inversión que ya tiene relaciones de patrocinio con Atlético de Madrid, Getafe, y Sporting de Gijón) e imaginemos que es dueño de Falcao, Adrián, Reyes y Arda Turan. En esa situación, ¿Quién tiene el poder en el equipo? ¿No podría esta empresa obligar a fichar jugadores de su propiedad o a tomar otras decisiones contrarias al interés de sus seguidores a cambio de mantener en el equipo a sus jugadores?

Cambiemos Atlético por PSOE, Doyen por BBVA, y a los futbolistas por miles de millones de euros, y obtendremos las razones por las que esta democracia está tan secuestrada como el propio fútbol.

Publicado en Diagonal, periódico quincenal de actualidad crítica, nº 163.

One Response to Soberanía alienada

  1. Txema says:

    Leer este tipo de cosas me dan asco, de verdad. Me recuerda a cuando en categorías inferiores -y me refiero a chavales- los clubes no dejaban que los guajes se fuesen a pesar de no dejar que jugasen, sólo por rencillas personales o por no dejar que otro club pudiese poner a jugar a ese chaval. Y mientras los chavales jodidos sin poder disfrutar del fútbol o por otro lado, como algún club más grande como Mareo, fichaba a chavales que prometían mucho en sus equipos para dejarlos en el banquillo con toda su ilusión mandada a la mierda.
    Lo dicho, puto asco con estas cosas, pero ninguna sorpresa por otra parte.

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