[Sudáfrica2010] Algunas notas y conclusiones

Futbolísticamente

“Demostramos al mundo que puedes divertirte mucho como futbolista, que puedes reír y pasártelo en grande. Yo represento una época que dejó claro que el fútbol bonito es divertido y que, además, con él se conquistan triunfos.” Johan Cruyff, exfutbolista y entrenador, refiriéndose a la selección neerlandesa de los años 70.

El juego

¿Cuatro años esperando para esto? Esa es la conclusión de la mayoría de aficionados al fútbol. Salvando Alemania, España y algunos partidos de Holanda o Uruguay, el nivel futbolístico del Mundial fue bastante decepcionante.
Las eternas emergentes selecciones africanas volvieron a pinchar. Como dice Galeano sacrificaron sus virtudes tradicionales como la fuerza, la garra y la velocidad en pos de hacer un fútbol más europeo, de orden y aburrimiento. El resultado fue el mismo de siempre, pero además perdiendo sus señas de identidad.
Que tome nota Dunga también.

Pese al bajo nivel futbolístico, con la victoria de España venció el fútbol. El fútbol de toque y ofensivo. De los cuatro que se plantaron en la final todos practicaban un fútbol bastante alegre, aunque a los neerlandeses se les olvidase en la Final.

El balón

El dichoso Jabulani. Poco que decir que no se haya dicho ya. La conclusión principal es que si los jugadores no quieren este balón, los entrenadores tampoco, los espectadores tampoco… ¿Entonces qué hacían jugando con ese balón? El fútbol no deja de ser una representación de la sociedad actual, y como tal las decisiones las toman personas ajenas basándose en intereses personales o empresariales.

Políticamente

“El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí.” George Bernard Shaw, dramaturgo irlandés.

En Sudáfrica

Lo esperado. A primera vista infraestructuras muy necesarias para los sudafricanos, puestos de trabajo que les darán de comer, dinero proveniente del extranjero…

Pero si miramos las noticias que no salen en los telediarios vemos miles de pobres, comunidades enteradas de sudafricanos, desplazadas a los suburbios de las ciudades para que los europeos no viésemos la realidad del país. Grandes infraestructuras cuyos beneficios van al bolsillo de los de siempre y que la gran mayoría de sudafricanos no utilizarán nunca. Huelgas de trabajadores por sus condiciones de trabajo sofocadas a base de palos y esquiroles, todo por la “fiesta del fútbol”.

En España

Detrás de la bandera rojigualda se ocultaron los millones de parados y las huelgas que hay en buena parte del país. Sin embargo esto sucede también con las celebraciones de los clubs de las que todos los futboleros hemos sido parte, no es exclusivo de las selecciones nacionales.
Un ejemplo de esto es que el día que España debutaba en el Mundial, el gol más importante no fue el que supuso la derrota ante Suiza. El gol más importante fue el que nos marcó el Gobierno aprobando una serie de recortes sociales mientras toda España estábamos pendientes del fútbol. Ni el más inocente pensará que fue coincidencia.

Pero la principal consecuencia de este Mundial en España es el auge del nacionalismo. Del nacionalismo español, claro. La exhibición de simbología falangista y franquista típica de estas celebraciones, aunque desagradable, no deja de ser una anécdota. Lo que hay que analizar es hacia donde nos lleva ese nuevo nacionalismo español del que el fútbol está siendo el principal ariete.

Políticos del PP vasco tiñendo de rojigualda la estatua del lehendakari Aguirre.

No tengo tan claras las conclusiones como para hacer aquí un análisis al respecto porque es un tema muy complejo. Solo apuntaré una sensación sobre el españolismo que nos inundó esos días. Algo tan simple como el cantar el famoso “soy español” puede tener interpretaciones más complejas. Para algunos simplemente es reafirmar su lugar de nacimiento y declarar su orgullo por algo azaroso, un orgullo de pertenencia tan irracional como natural al fin y al cabo.

Pero otros muchos detrás de ese cántico no solo comunican al resto su orgullo de ser españoles, si no que además expresan su orgullo de que haya muchas personas obligadas también a ser parte de esa España, aunque no quieran pertenecer a ella.

Ese “soy español” en boca de muchas personas realmente es un “soy español y tú aunque no quieras jódete que también lo eres”, de ahí los problemas en zonas identitariamente conflictivas, y de ahí que esos cánticos también suelan ir acompañados de recuerdos a la tradicional “antiEspaña”: catalanes, vascos, izquierdistas, etc.

En el resto del Mundo

La situación fue parecida. En muchos países como Chile por ejemplo también el Gobierno aprovechó para aprobar medidas claramente impopulares mientras los chilenos solo tenían ojos para Alexis Sánchez, Bravo y Medel..

Otro país como Corea del Norte amenazó de muerte a sus jugadores, y varios de ellos se fugaron en plena concentración. Esta noticia es mentira, pero fue dada por cierta por casi todos los medios.

En Honduras se aprovechó el Mundial y la participación de su selección para normalizar la situación del gobierno golpista que rige actualmente el país. Una vez más tras la enseña nacional se intentaron esconder todas las miserias del país. En esta ocasión los medios no dijeron nada, aunque esto sí era cierto.

En Francia, tras el claro ridículo de la Selección gala, no tardaron en aparecer los Le Pen y compañía para culpar a la multiculturalidad de este fracaso. Curiosamente la mayoría de medios se hicieron eco de estas declaraciones, y aparecieron varios artículos culpando de la eliminación francesa a los “clanes raciales” de la selección, donde los negros marginaban al resto.
Seguro que el que la plantilla y Doménech casi no se hablasen, la acusación por abuso de menores a varios de sus jugadores, la no-convocatoria de Nasri, la indefinición del estilo de juego y demás no tuvieron nada que ver.
Para completar el cuadro, Sarkozy llevó al entrenador francés al parlamento a dar explicaciones por lo sucedido. Mientras esté Domenech dando explicaciones sobre el Mundial no tiene que estar el Presidente explicando por qué el país está lleno de huelgas y por qué cada cuatro días arden los suburbios de las ciudades. Será también cosa de razas, claro, ante la duda ya se sabe, respuesta fácil.

Mirando a Brasil2014

Pese a todo lo dicho, por muchas consecuencias negativas que tenga este espectáculo deportivo-empresarial no puedo evitar desear que pasen rápido estos cuatro años. Igual que tampoco puedo evitar preguntarme si es posible un espectáculo futbolístico así sin ese patriotismo exagerado, sin esos pelotazos económicos, sin esa explotación, y en general sin todas esas cosas que son todo lo contrario a lo que debería ser este deporte. Preguntarme, en general, si otro fútbol es posible.

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