[Sudáfrica2010] El emigrante

Calentando el… Francia – México
Fecha y hora: Jueves 17 de Junio, 20:30 horas (Cuatro)
Protagonista: Emigración española a Francia y México.

España siempre fue un lugar de emigrantes hasta estas dos últimas décadas. Millones de personas partieron a ganarse el pan hacia otros países, algunos incluso ilegalmente, el hambre no entiende de leyes. Mineros, albañiles, escritores y también futbolistas emigraron en busca de un lugar mejor, muchos de ellos huyendo directamente de la muerte que les tenía asegurada una España que ya no era suya.

El fútbol una vez más es parte de este fenómeno ya que algunos de esos emigrantes y sus descendientes ayudaron a que el fútbol se desarrollase en sus principales países de destino: México y Francia.

1. De cómo los futbolistas no siempre fueron ricos

Cuando llegué a España la gente me gritaba indio… Cuando me fui me gritaban Hugoool, Hugo Sánchez, ex-futbolista y entrenador mexicano.

Comienzos del siglo XX. El fútbol se expande fuera de las islas británicas y empieza a llegar a todo el mundo. México no es una excepción y allí se empiezan a disputar las primeras ligas amateur. Los futbolistas españoles, aficionados en aquella época, tampoco son una excepción respecto al resto de trabajadores españoles y debido a la situación económica algunos deciden irse a la aventura emigrando al otro lado del Atlántico. Algunos llegaban por algún contacto, otros como polizones en barcos, otros usando todos sus ahorros…

Alineación del Asturias F.C. en 1927

Estos trabajadores emigrantes compaginaban su labor con jugar a fútbol y se lanzaron a hacer las Américas con la idea de conseguir algún trabajo que les diese de comer. Y, por qué no, soñar con algún día jugar en algún equipo de fútbol que les pagase algo por hacer lo que más les gustaba.

Así en esos primeros torneos no-profesionales nos encontramos con el Asturias FC, el Real España, el Iberia, el Cataluña, el Aurrerá o el CD Español, equipos creados y formados por inmigrantes y descendientes de inmigrantes asturianos, catalanes, vascos… Junto a ellos también estaban el Germania de los inmigrantes alemanes, el Reforma de los ingleses y también equipos formados por trabajadores locales, como el Luz y Fuerza (ahora Necaxa) de los trabajadores de ese sector o el Atlante formado por obreros.

Más tarde, en el año 38, también llegaría a esa liga el Euzkadi.

2. De cómo los futbolistas alguna vez tuvieron ideales

“Lo que una guerra puede influir en los destinos humanos nunca puede preverse. La Guerra Civil, cruenta y despiadada como toda lucha, fue causa de la creación de uno de los más formidables equipos de fútbol que ha habido: la célebre Selección Vasca.” Serafín Aedo, ex-futbolista de la Selección de Euskadi emigrado a Sudamérica.

En el año 36 estalla en España la Guerra Civil. Según van cayendo las distintas zonas en poder del bando reaccionario, cientos de miles de republicanos, revolucionarios y trabajadores en general comienzan a exiliarse. La mayoría ponen rumbo a Francia. Una parte importante consigue cruzar el charco y llegar a la por entonces hermana México, gracias a la simpatía que tenía su presidente, Lázaro Cárdenas, por la causa republicana.

En 1937, el Gobierno Vasco encabezado por el lehendakari Aguirre, exfutbolista del Athletic, decide juntar un combinado de futbolistas vascos para realizar una gira europea con el objetivo de mediante el fútbol ganarse las simpatías de la población extranjera para el bando republicano.

Así consigue unir a los mejores jugadores vascos de la época: Lángara, Blasco, Txirri II, Iraragorri, Zubieta, Aedo o el capitán Regueiro, principal encargado de esas labores propagandísticas.

Selección de Euskadi de fútbol en 1937

La gira comenzó en Francia, ante el Racing de París, el campeón francés, imponiéndose los vascos por 1-5. Días después vencieron por dos veces al Olympique de Marsella. Continuaron la gira en ferrocarril disputando partidos por toda la Europa que aún no estaba en manos nazis para acabar finalmente con una serie de partidos a lo largo de la Unión Soviética.

El bagaje futbolístico fue muy positivo, decenas y decenas de victorias contra equipos y selecciones de primer nivel y una sola derrota, contra la selección checoslovaca. El bagaje político también lo fue ya que fueron recibidos calurosamente por las aficiones locales que se solidarizaban con su lucha. Sin embargo el bagaje de la Guerra en España no estaba siendo tan positivo, Franco se había hecho con Euskadi.

Ante esta situación los futbolistas de la selección vasca decidieron poner rumbo a América y proseguir su gira en aquellas tierras. Disputaron varios partidos en Cuba saldándose todos con victorias salvo un empate, curiosamente contra la Juventud Asturiana. En México disputaron casi veinte partidos amistosos, concluyendo la mayoría en victoria visitante. Debido al potencial del equipo y a que contaban con el cariño mexicano tanto por la causa republicana como por la selección, decidieron dar un paso más y en la temporada 38/39 se inscribieron en la Liga Mexicana, compitiendo como Club Deportivo Euzkadi. Los vascos prosiguieron con su racha de victorias en esta liga, pero finalmente quedaron segundos tras el Asturias FC.

Finalizada la temporada y también la Guerra Civil, los futbolistas de la selección de Euskadi se encontraban sin patria a la que poder volver. La mayoría se asentó en esas tierras tratando de labrarse una carrera futbolística en México o Argentina. Así por ejemplo nos encontramos con Isidro Lángara como pichichi en los años 40 en la Liga Argentina y por dos veces en el Campeonato Mexicano.

3. De cómo el fútbol puede decir mucho de la historia de un país.

Conservar su identidad es decir que existo y no tenéis derecho a apartarme, Raymond Domenech, seleccionador de Francia y ex-futbolista, hablando sobre su padre, un exiliado republicano catalán.

Just "Justo" Fontaine tratando de lograr uno de los 30 goles que marcó en sus 21 partidos con la selección gala.

A finales de esos años mismos años 40 comenzaba a jugar en Marruecos un prometedor joven hijo de una emigrante española que también terminaría siendo pichichi: Just Fontaine. Tras destacar varios años en el Casablanca, es fichado por el Niza francés. Allí juega durante 3 años, para posteriormente pasar al Stade de Reims durante 6 temporadas. En estos casi 10 años en el fútbol francés quedó pichichi de la Liga Francesa, de la Copa de Europa y de Suecia ’58, ganando así el Balón de Oro de dicho Mundial. A día de hoy este hijo de emigrante española es el futbolista que más goles logró en un solo Mundial con séis tantos, y uno de los mejores goleadores de la historia de Francia. Más tarde fue seleccionador de Francia, curiosamente sustituyendo a José Arribas, un exiliado republicano.

El relevo de jugadores hispano-franceses no tardó en llegar. La emigración española fue muy fuerte en primer lugar por el exilio tras la Guerra Civil, y en segundo por la emigración económica de la posguerra y años 60. Así en los años 70 nos encontramos con una Francia llena de inmigrantes españoles o de hispano-franceses de segunda generación. El fútbol una vez más no es una excepción y así a partir de esos años 70 nos encontramos con una selección francesa con sabor español. Por un lado descendientes de emigrantes españoles como el actual seleccionador Raymond Domenech, la gran figura Alain Giresse, Christian López o Jean François Larios, y por otros españoles directamente emigrados a Francia como Luis Fernández o Manuel Amoros. Aunque en los años 90 la emigración española a Francia cesó, aún se notaban las consecuencias de décadas anteriores. Así sobresalen en la selección francesa algunos jugadores descendientes de españoles como Eric Cantona, Robert Pires, Vincent Candela o Daniel Bravo. Incluso Zinedine Zidane está casado con una hija de inmigrantes españoles.

Si a mediados del siglo XX la inmigración hispana fue la mayoritaria, desde hace unas décadas lo es la francesa. El fútbol refleja claramente esto, no hay más que ver la selección gala de la generación del propio Zidane. Junto al argelino nos encontramos a Makélélé, Wiltord, Saha, Vieira o Thuram. Y la capitanía de la selección francesa de los últimos 25 años confirma lo dicho. Del 86 al 96 Jean-Pierre Papin fue el único capitán que no era español o descendiente de españoles. Del 96 hasta hoy solo Didier Deschamps no era africano o descendiente de africanos.

Sirvan estas historias un poco desordenadas para recordar de donde venimos y sobretodo para tener cuidado de hacia qué futuro vamos.

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